Algunas pastillas y una botella de vino
Estaba desayunando: huevos, tocino, pan y una copa de naranja. Mientras estaba comiendo en mi comedor, miraba afuera de una ventana. Vi mi vecino subiendo la montaña que está al fondo de mi casa. Pienso que la sube cada día, tal vez para mejorar su bienestar pero ¿qué sé yo? Esta vez decidí mirarlo por un largo rato como no necesitaba ir al pueblo ese día y estaba aburrido. Él llevaba ropa normal para el senderismo: grandes botas morenas, una chaqueta verde, una gorra de béisbol y jeans. También tenía una mochilla enorme. Sin embargo había algo raro. No tenía mis gafas así no puedo estar seguro pero pienso que llevaba un tenedor en su mano izquierda y una cucharita en su mano derecha.
Decidí que tal vez necesitara dormir más así regresé a mi cama. Pocas horas pasaron y me desperté. Bajé las escaleras y entré el comedor para hacer el almuerzo. Cuando cortaba lonjas de jamón, ojeaba la ventana otra vez. Mi vecino había desaparecido. Suspiraba hasta me di cuenta de la cima de la montaña. No podía encontrar los grandes robles que había estado de pie por muchos siglos allá. Además había un gran hueco en la piedra de la montaña.
Pues ahora tengo que salir. Voy al pueblo para comprar algunas pastillas y quizás una botella de vino.
